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El Quijote
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α Día 2016-04-21 ω
16959dejo hechas; y la primera satisfación que se haga quiero que sea pagar el salario que debo del tiempo que mi ama me ha 16960servido, y más veinte ducados para un vestido. Dejo por mis albaceas al señor cura y al señor bachiller Sansón Carrasco, 16961que están presentes.

»Ítem, es mi voluntad que si Antonia Quijana, mi sobrina, quisiere casarse, se case con hombre de
16962quien primero se haya hecho información que no sabe qué cosas sean libros de caballerías; y, en caso que se averiguare que 16963lo sabe, y, con todo eso, mi sobrina quisiere casarse con él, y se casare, pierda todo lo que le he mandado, lo cual puedan 16964 mis albaceas distribuir en obras pías a su voluntad.

»Ítem, suplico a los dichos señores mis albaceas que si la buena
16965suerte les trujere a conocer al autor que dicen que compuso una historia que anda por ahí con el título de Segunda parte de 16966 las hazañas de don Quijote de la Mancha, de mi parte le pidan, cuan encarecidamente ser pueda, perdone la ocasión que sin 16967yo pensarlo le di de haber escrito tantos y tan grandes disparates como en ella escribe, porque parto desta vida con 16968escrúpulo de haberle dado motivo para escribirlos.

Cerró con esto el testamento, y, tomándole un desmayo, se tendió de
16969largo a largo en la cama. Alborotáronse todos y acudieron a su remedio, y en tres días que vivió después deste donde hizo 16970el testamento, se desmayaba muy a menudo. Andaba la casa alborotada; pero, con todo, comía la sobrina, brindaba el ama, y 16971se regocijaba Sancho Panza; que esto del heredar algo borra o templa en el heredero la memoria de la pena que es razón que 16972deje el muerto.

En fin, llegó el último de don Quijote, después de recebidos todos los sacramentos, y después de haber
16973abominado con muchas y eficaces razones de los libros de caballerías. Hallóse el escribano presente, y dijo que nunca había 16974 leído en ningún libro de caballerías que algún caballero andante hubiese muerto en su lecho tan sosegadamente y tan 16975cristiano como don Quijote; el cual, entre compasiones y lágrimas de los que allí se hallaron, dio su espíritu: quiero 16976decir que se murió.

Viendo lo cual el cura, pidió al escribano le diese por testimonio como Alonso Quijano el Bueno,
16977llamado comúnmente don Quijote de la Mancha, había pasado desta presente vida y muerto naturalmente; y que el tal testimonio 16978 pedía para quitar la ocasión de algún otro autor que Cide Hamete Benengeli le resucitase falsamente, y hiciese inacabables 16979 historias de sus hazañas.

Este fin tuvo el Ingenioso Hidalgo de la Mancha, cuyo lugar no quiso poner Cide Hamete
16980puntualmente, por dejar que todas las villas y lugares de la Mancha contendiesen entre por ahijársele y tenérsele por 16981suyo, como contendieron las siete ciudades de Grecia por Homero.

Déjanse de poner aquí los llantos de Sancho, sobrina y
16982ama de don Quijote, los nuevos epitafios de su sepultura, aunque Sansón Carrasco le puso éste:

Yace aquí el Hidalgo
16983fuerte

que a tanto estremo llegó

de valiente, que se advierte

que la muerte no triunfó

de su vida con su muerte.
16984 Tuvo a todo el mundo en poco;

fue el espantajo y el coco

del mundo, en tal coyuntura,

que acreditó su ventura

16985morir cuerdo y vivir loco.

Y el prudentísimo Cide Hamete dijo a su pluma:

-Aquí quedarás, colgada desta espetera y
16986deste hilo de alambre, ni si bien cortada o mal tajada péñola mía, adonde vivirás luengos siglos, si presuntuosos y