Pero, antes que a ti lleguen, les puedes advertir, y decirles en el mejor modo que pudieres:
''¡Tate, tate, folloncicos!
De ninguno sea tocada;
porque esta impresa, buen rey,
para mí estaba guardada.
''¡Tate, tate, folloncicos!
De ninguno sea tocada;
porque esta impresa, buen rey,
para mí estaba guardada.
Segunda parte, Capítulo LXXIV